La noticia bomba salto hace ya camino del año, los medios de comunicación nos bombardearon entonces con reportajes de toda índole. Nos explicaban como era el libro, dónde estaba guardado, quién lo custodiaba. Miles de reporteros e informadores se apostaban a las puertas de la catedral para recoger cualquier noticia, incluso chascarrillo que nos pudieran vender. Horas y horas de televisión y radio, páginas y páginas en los principales periódicos del mundo. La información corría por la web como la pólvora y todo el mundo mostraba su indignación por la perdida de un ejemplar tan valioso.
Los días pasaban y nada se sabía del Codex Calixtinus. Las especulaciones iban y venían por los canales informativos, todo el mundo conocía el libro, todo el mundo lo quería. Unos tiraban piedras a los otros acusándose de dejadez descoordinación, malintencionadas artimañas y mucha conspiración. Se han escrito libros al rebufo de la corriente de aire tan potente que se generó. Pero el tiempo pasaba y el manuscrito seguía sin aparecer, nada se sabía de las investigaciones aunque se nos pedía paciencia y tiempo para que los profesionales de la Brigada de Patrimonio de la Policía nacional trabajaran y encontraran un hilo del que tirar. Y nada ocurrió, nada pasó, nadie encontró nada y nada se comunicó. Ha pasado el tiempo y la preocupación ha ido decayendo, el interés se ha desviado a otros motivos y los medios de comunicación dedican sus informativos a otros menesteres.
Y aquí no ha pasado nada. Naturalmente dentro de unos años aparecerá una reseña en un periódico local que nos informe que una vez hubo un robo de un libro que tenía nueve siglos de antigüedad, que era una joya de interés multidisciplinar puesto que los musicólogos, los sociólogos, los historiadores, los etnólogos y demás investigadores bebieron de sus fuentes para contarnos como era la edad media y de dónde venimos. Nada perdura en esta sociedad de lo inmediato, nada se mima cuando se considera viejo. Sólo nos queda la esperanza de que algo cambie y que podamos recuperar aquello que nos mostró nuestro punto de partida.
Aquí os dejamos la noticia.

Le puedo asegurar que yo sí me acuerdo, con dolor, cada día del infame robo y sobre todo del libro. Por ello, gracias por su labor.
ResponderEliminarya lo encontraron!
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